Tema: Igualdad Sustantiva
14 de Junio 2018
Propuesta:

4.- Pueblos originarios y comunidades indígenas

Los desafíos y las problemáticas de los pueblos originarios y comunidades indígenas en Jalisco albergan múltiples situaciones que varían de acuerdo a las zonas y a las regiones.

Propuesta a detalle

Refundar un estado como Jalisco representa una oportunidad histórica para poner en el centro de la agenda gubernamental conocimientos, saberes, prácticas y comunidades que han sido excluidas, silenciadas y estigmatizadas. Construir un nuevo pacto social desde la diversidad no sólo implica fortalecer los lazos entre comunidades y gobiernos, representa un horizonte de experiencias frente a una de las crisis humanitarias más profundas que hemos experimentado en mucho tiempo: desgaste ambiental, la pérdida de derechos sociales y el desencanto por lo comunitario, por nombrar algunas de las más apremiantes.

Históricamente, Jalisco ha tenido una gran riqueza en diversidad étnica, tan sólo como referencia, cuando los españoles arribaron a lo que hoy es nuestro estado, habían 76 comunidades indígenas. Esto se refleja en la actualidad del Área Metropolitana de Guadalajara la cual, a nivel nacional, es una de las zonas urbanas con mayor diversidad de comunidades indígenas quienes, sin embargo, han sido ignorados por las políticas públicas del Gobierno del Estado.

Las culturas, los pueblos y las comunidades indígenas son portadoras de un conjunto de saberes ancestrales culturales y organizativos forjados en la resistencia. Los desafíos y las problemáticas de los pueblos originarios y comunidades indígenas en Jalisco albergan múltiples situaciones que varían de acuerdo a las zonas y a las regiones. A pesar de ello existen problemáticas fundamentales compartidas por las comunidades:

  1. La negación de los derechos indígenas y el reconocimiento de la ciudadanía étnica: desde hace 22 años los pueblos originarios lucha por tener la figura jurídica  de sujeto de derecho, a partir de la cual fortalecen sus derechos colectivos, pieza fundamental  en la defensa del territorio y en la organización comunitaria. Bajo este mismo eje se encuentra la demanda histórica del derecho a la consulta, libre, previa, informada, en la que se involucren las autoridades e instituciones indígenas.

  1. Despojos territoriales: este eje tiene múltiples niveles que van desde la extracción minera, actividad económica que ha crecido en los últimos años, el extractivismo no sólo tiene  consecuencias ambientales desbastadoras, también culturales y organizativas. El ejemplo más claro de ello es el caso de Wirikuta, lugar sagrado para la cultura wixárika hoy asediado por las mineras o en el sur las comunidades nahuas que resisten ante la expansión de las empresas mineras.  Otro nivel de los problemas con el territorio son sus invasiones. La histórica postura del Estado mexicano se ha centrado en la fragmentación de los territorios indígenas. Un ejemplo claro de ello es el caso de Huajimic: la comunidad de San Sebastián Teponahuaxtlán está peleando ante tribunales agrarios la devolución de 10 mil hectáreas. Desde 2007, esta comunidad wixárika interpuso 47 juicios de restitución ante tribunales agrarios. Recuperaron por la vía legal cerca de 184 hectáreas. La recuperación fue producto de una lucha y del resultado del juicio agrario 769/2012 seguido en el Tribunal Unitario Agrario Distrito 56 de Tepic, Nayarit, y hasta el momento el Gobierno Federal no ha hecho las gestiones para indemnizar a los ganaderos.

  1. Ausencia de políticas públicas y programas sociales que partan de las lógicas culturales y organizativas de los pueblos originarios: dicha situación se expresa en el rezago educativo, a pesar de que Jalisco tiene una diversidad étnica no cuenta con un modelo educativo intercultural gubernamental. La precariedad de los servicios médicos, quizás el caso más grave son la proliferación de las enfermedades renales de los pueblos de la Ribera de Chapala. La falta de programas productivos que no sólo incluyan los saberes y los conocimientos de las comunidades, sino que partan de los contextos geográficos y culturales, urge un plan de desarrollo para las regiones indígenas donde la visión rectora sea la cosmovisión indígena sobre la tierra y lo productivo. Quizás uno de los escenarios más complejos es el contexto urbano, donde reside la mayor parte de las comunidades indígenas del estado. Hasta hoy no hay una política pública dirigida hacia este sector.

  2. La discriminación: es un proceso dual, por un lado es practicada por los no indígenas y, por el otro, también es una práctica recurrente entre indígenas. La discriminación desgasta la identidad, desplaza las lenguas indígenas, fomenta el racismo y permite la desarticulación del vínculo comunitario.