Tema: Cultura
29 de Mayo 2018
Propuesta:

3.- Niños y jóvenes son prioridad

En cultura se tiene que hacer una apuesta sostenible, que vaya más allá de seis años de gobierno y que esté dirigida a los niños y jóvenes jaliscienses.

Propuesta a detalle

Jalisco está frente a la oportunidad única de replantearse las formas de hacer política pública y encontrar soluciones a problemas urgentes que gobiernos pasados no han podido resolver. En cultura tenemos que hacer una apuesta sostenible, que vaya más allá de seis años de gobierno, convencernos de que un proyecto cultural no puede prestarse a intereses particulares o partidistas. Debe ser claro y contundente, tampoco implica encontrar el hilo negro.

La propuesta que aquí se presenta está dirigida a los niños y jóvenes jaliscienses. Es en la niñez cuando vivimos más libres de prejuicios sociales, estamos atentos al mundo y a la naturaleza reinterpretando el entorno en gran medida por medio de nuestra creatividad. Mientras que en la juventud comenzamos a salir de la órbita de nuestros padres con el firme propósito de tomar decisiones propias, poniendo atención en todo aquello que nos entusiasma y nos inspira, es una etapa de dinamismo, trasgresión y flexibilidad. La cultura debe ser la principal aliada de jóvenes y niños.

De acuerdo con estadísticas de la Encuesta Nacional de Lectura 2015, publicada por CONACULTA, es en la niñez y la juventud cuando más estímulos se reciben en materia de cultura gracias a algunas estrategias impulsadas desde el sistema de educación básica.

De acuerdo a un estudio elaborado por el INEGI en 2017, el 60% de los mexicanos entrevistados declaró haber tenido algún estímulo cultural en la infancia por medio de la escuela o el hogar. Es la etapa en la que mayor contacto con el arte y la cultura tenemos los mexicanos.

No es cosa menor. Jalisco es un estado de niños y jóvenes, es el sector de la población más numerosa de acuerdo a cifras publicadas por el INEGl. Hasta el año 2010, en Jalisco se contabilizaron 2 millones 136, 416 niños y niñas de 0 a 14 años, que representan el 29% de la población de esta entidad.

Una suma semejante se detectó en jóvenes de 12 a 19 años de edad, son dos millones 540 mil 124 jóvenes que representan un 31.3% de la población total jalisciense.

Si no propiciamos que los niños y los jóvenes tengan contacto con el arte y la cultura, no podremos establecer las bases de comunidades resilientes en Jalisco, ni en el presente y tampoco en el futuro próximo. Si vamos a apostarle a la cultura como herramienta de transformación social y fortalecimiento del tejido social debemos comenzar por consolidar estrategias articuladoras de naturaleza creadora, participativa y sostenible.

¿Qué hay que hacer? Es necesario vincular a la Secretaría de Educación a través de una política pública transversal para integrar una currícula de formación cultural y artística, con perspectiva incluyente e intercultural en apego a los derechos de la infancia, la juventud y la equidad de género. Necesitamos aprovechar el talento de la comunidad artística jalisciense para que no sólo esté presente en los recintos convencionales como teatros, foros y museos, sino también en la infraestructura educativa existente en el estado. Debemos ampliar la capacidad de albergar programas artístico culturales más allá del tiempo libre y de ocio en las 12 regiones de Jalisco. Hay que convencernos de que las artes también educan.

Estamos obligados a diseñar, fondear y aplicar programas estatales en beneficio de los niños y los jóvenes como una prioridad precisando que no son únicamente espectadores creativos, son también entes creadores. Para ello hay que forjar alianzas con el sector creativo (artistas, profesores, gestores culturales, mediadores de lectura, instituciones educativas, instituciones sin fines de lucro, etc.) para implementar iniciativas que cubran el mayor número de artes (música, teatro, danza, artes plásticas, entre otras). Pero sobre todo, dar cobertura a las expresiones que suelen estar más relacionadas con su cotidianidad y que, por obvias razones, despiertan más su interés, curiosidad e ingenio como son las nuevas tecnologías de información (la fotografía, el cine, la animación y los videojuegos, por mencionar algunas).

Hay que afianzar los programas bipartitos y tripartitos que han dado muestra de su éxito en los últimos sexenios, pero que poco se conocen entre los jaliscienses como son Alas y Raíces por los niños, el Ciclo Nacional de Teatro Escolar, el Programa de Fomento a la Lectura - Mis vacaciones en la biblioteca, el Programa Nacional de Verano (enfocado a los museos), y el Programa de Cultura Infantil.

Darle mayor promoción a convocatorias como El Joven gran escritor (13 y 17 años de edad), El pequeño gran escritor (entre 8 y 12 años de edad), el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños, el Programa de Becas para la Formación de Jóvenes Escritores, el ¡Claro que lo cuento! (ITEI- Cultura) o el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino. Dichos programas y convocatorias no representan más trabajo para quienes conforman el sistema educativo, han funcionado desde hace varios años, pero falta integrarlos a una estrategia integral para que influyan en la currícula de los planteles de todo el estado y por lo tanto tengan el impacto deseado.

Es menester de este gobierno darle prioridad a los fondos, programas y partidas presupuestales destinadas a la impartición de los talleres artísticos de los 125 municipios de Jalisco. La mayoría de la infraestructura cultural del estado, conformada en gran medida por bibliotecas y casas de la cultura, ha derivado en vocación de centros comunitarios donde se propicia el encuentro de vecinos, padres de familia y niños a través de actividades diversas. Si bien persiste el reto de atraer a más jóvenes, se debe aprovechar esta red ciudadana para ampliar la cobertura artística.

Necesitamos provocar la creación de proyectos culturales transdisciplinarios que propongan soluciones a problemas de Estado y atiendan fenómenos derivados de la multiculturalidad; debemos priorizar iniciativas que aborden temas como la cultura de paz, la civilidad, el derecho de los niños y jóvenes, el empoderamiento de las mujeres, la migración, la construcción de la memoria colectiva, la reinserción social, la difusión de las culturas populares, y la apropiación del espacio público.

Insistimos en que la política cultural dirigida a jóvenes y niños debe ser transversal. Debe fluir y abonar no sólo a los objetivos que se propuso una sola dependencia, sino que forme parte de todo un proyecto de Estado.

 

¿Por qué hacerlo?

  • El arte y la cultura son aliados en el desarrollo de los niños y los jóvenes, por su componente creativo y su influencia en los estímulos.

  • Los niños y jóvenes representan a más del 50% de la población de Jalisco.

  • La educación y la cultura están vinculadas por su capacidad formadora, ambas abonan al ámbito cognitivo y la forma en la que nos relacionamos con el mundo.

 

¿Qué beneficios tendría en la comunidad?

  • Estableceremos las bases para el desarrollo de comunidades resilientes.

  • Aunque los principales beneficiarios son los niños y jóvenes, en la dinámica se ve involucrado el núcleo familiar completo al propiciar el encuentro de padres, abuelos y/o tutores.

  • Se harán valer los derechos al acceso a la cultura.

 

¿Cómo?

  • Impulsaremos una estrategia transversal con Educación.

  • Vamos a estimular la creación de proyectos transdisciplinarios destinados a niños y jóvenes que propongan soluciones a problemas sociales de las comunidades.

  • Los niños no serán considerados sólo receptores sino también entes creativos.

  • Daremos continuidad a los fondos y programas, enfocados en niños y jóvenes, que han dado buenos resultados en los últimos 10 años.

 

En conclusión

Una política pública estatal donde la cultura es una herramienta para fortalecer el tejido social requiere alinear sus objetivos y estrategias con un proyecto educativo. Todo problema social - seguridad, violencia, pobreza, contaminación, falta de civilidad - implica una carencia pedagógica integral. La cultura y la educación ayudan a formar personalidades, a desarrollar sujetos capaces de resolver sus problemas y de comprometerse responsablemente con su comunidad.