Tema: Cultura
29 de Mayo 2018
Propuesta:

2.- Invertir en cultura es invertir en desarrollo

Nuestra prioridad es que la cultura se vuelva un aliado en el desarrollo social y la construcción de ciudadanía en todo Jalisco.

Propuesta a detalle

Nuestra prioridad es que la cultura se vuelva un aliado en el desarrollo social y la construcción de ciudadanía en todo Jalisco. Aunque se han hecho múltiples esfuerzos aún falta mucho trabajo por hacer, como diseñar estrategias viables para sumar a la ciudadanía, al sector empresarial, académico y artístico como actores activos y necesarios para lograr que la cultura se vuelva una herramienta de cohesión social. Contamos con un estado que posee una enorme riqueza cultural: tradiciones, vocaciones, patrimonio material e inmaterial, personas talentosas. Sin embargo, la falta de conocimiento, hace que no se valore la riqueza cultural de Jalisco.

Actualmente hay una tendencia, una forma de ver la organización social, que hace énfasis en las múltiples identidades que conforman el todo social. Dicho de otro modo, se trata de la construcción de nuevas identidades que son capaces de enriquecer la multiculturalidad que caracteriza a nuestro estado. Por eso nos enfrentamos al reto de poner en marcha políticas que impulsen e incentiven todas las expresiones con una visión de unidad.

En Jalisco las expresiones culturales regionales son reflejo de la multiculturalidad que identifica a cada región. Es nuestra responsabilidad seguir generando plataformas que difundan aquellas que nos han brindado reconocimiento mundial, como son el mariachi, la charrería y el tequila; pero también abordar e impulsar otras que son áreas de oportunidad en términos de identidad, de desarrollo económico y unión entre los jaliscienses, como las fiestas populares llenas de folclor y devoción (El Señor de Los Rayos en Tenamaxtlán y Totatiche, las Calles Compuestas en Atotonilco, el Tendido de Cristos de San Martín Hidalgo...), las ferias gastronómicas (Feria de la caña en Tala, Festival de la pitaya de Amacueca, Festival de la Raicilla en Mascota o San Sebastián del Oeste, Festival de la Guayaba en Talpa, Festival del Chile de Yahualica), el conocimiento de la historia precolombina a partir de nuestros sitios arqueológicos (Palacio de Ocomo, Guachimontones, petroglifos en las regiones costeras, Teocaltitán, Lagunas de Sayula) o las artesanías que nos hablan de creatividad y solidaridad comunitaria (el piteado de Colotlán, los bordados de la región wixárika, los deshilados de Tuxpan, la talabartería de la zona de Los Altos y Colotlán, la loza de talavera de Sayula, los jorongos de Talpa, los equipales de Zacoalco de Torres, etcétera).

La descentralización dentro del proyecto de Refundación implica fisurar éste modelo en términos de la refundación de las instituciones culturales y de los conceptos que le dan sentido a la acción gubernamental. Es tomar el conocimiento de la historia del centralismo para transformarlo; es mirar a las ciudades medias como polos de desarrollo que permitan enfrentar el crecimiento desmedido de las metrópolis. Por ello, es urgente fortalecer la municipalización y regionalización de la cultura en sus más variadas formas y en todas las posibilidades en que pueda coexistir lo local con lo universal, reconociendo en las principales ciudades del estado —fuera del área conurbada de la capital— una importancia cultural que contrarreste, por ejemplo, las perversiones culturales del turismo depredador y conecte su pasado ancestral con sus riquezas en alfarería, cultura agrícola y gastronómica, riqueza de lenguas y lenguajes, música baile y patrimonio arquitectónico, literario y pictórico.

Con la Refundación de Jalisco se requiere articular redes culturales, convertir a las casas de cultura en nodos que interconecten las experiencias locales e incorporen la experiencia de las localidades al impulsar agendas culturales.

El desarrollo integral de las regiones y las ciudades medias está directamente vinculado a los modos de producción locales-tradicionales, como los que mencionamos. En casi toda la entidad, el sustento principal de las comunidades depende de la producción artesanal, sus celebraciones populares y expresiones de corte folclórico. Es necesario asumirlas como fortaleza porque es aquí donde cobra sentido que la cultura es capaz de formar parte de estrategias integrales de desarrollo turístico, social, económico y educación. Estrategias que inciden en el ánimo de las comunidades y su interés por la creatividad. Sólo así construiremos una visión compartida de unidad y orgullo.

Es necesario desarrollar políticas públicas mediante las cuales las instituciones de cultura en coordinación con los actores y consumidores de cultura, reconozcan y fomenten las identidades regionales destacando los acuerdos, símbolos, tradiciones, valores y expresiones que nos unen como sociedad, en la construcción de una visión compartida de presente y futuro.

En el marco de la Refundación, de Jalisco, la meta del desarrollo cultural y la ampliación de consumos culturales debe de entenderse como una prioridad vinculada a la vida cotidiana de todos los habitantes del estado. De esta manera, la descentralización debe lograr que las regiones en todo el estado dejen de ser el espacio del olvido histórico. Que ya no haya más periferias, que todos seamos Centro.

Desafortunadamente las instituciones culturales estatales y municipales, por sus condiciones presupuestarias, la carencia de recursos humanos capacitados y la subutilización de la infraestructura, no son capaces de aplicar una política cultural que vaya más allá del ocio y el esparcimiento. Y muy difícilmente poseen instrumentos metodológicos que reporten evidencias de su eficacia, coherencia y pertinencia en términos de indicadores de gestión e impacto. Sumado a que no se han apuntalado políticas públicas y estrategias para que las diferentes instancias de gobierno sumen a propósitos comunes.

Además, un obstáculo mayúsculo para la cultura es el presupuesto que se le destina. Actualmente a la cultura en el estado se le otorga una suma similar a la de hace 15 años. Tan sólo en 2008 y 2009 tuvo un incremento considerable gracias a fondos especiales de la federación para producir los festejos del Centenario de la Revolución Mexicana y del Bicentenario de la Independencia.

Por eso es necesario que el 1% del presupuesto público de Jalisco se destine a la cultura. Estamos convencidos de que es posible aunque de forma gradual. Nos proponemos alcanzar esta meta a la mitad de la administración, porque más que destinar una suma concreta de dinero a una partida presupuestal se debe actuar en consecuencia de una estrategia integral que contemple:

  • Impulsar las adecuaciones y reformas pertinentes en las instancias culturales responsables.

  • Detectar programas con objetivos similares entre secretarías como Educación, Turismo, Innovación y Cultura para evitar duplicidades.

  • Mejorar los esquemas de mecenazgo empresarial y ampliar los beneficios fiscales a emprendedores de las industrias culturales y creativas.

  • Eficientar el destino del recurso público.

Para garantizar el desarrollo regional jalisciense proponemos un plan donde las instituciones de cultura, en coordinación con los actores y consumidores de cultura, reconozcan y fomenten las nuevas identidades sociales y regionales destacando los acuerdos, símbolos, tradiciones, valores y expresiones que nos unen como sociedad. Diseñar políticas que permitan, en la estructura municipal, reconocer el potencial de la cultura como un elemento detonador de desarrollo comunitario, económico, turístico y ecológico que fortalezca la visión regional. Detonar diversas estrategias que activen la economía y contribuyan al reforzamiento de la identidad y desarrollo de las distintas regiones.

Proponemos, en un primer momento, potencializar las rutas turístico-culturales de Jalisco que permitan una inversión eficiente, una logística plausible entre las comunidades y generen un atractivo a escala internacional.

Es posible. Por mencionar tres ejemplos destacables están, por un lado, la ruta que inicia en el AMG hacia Puerto Vallarta y que cruza las Regiones Valles y la Región Costa-Sierra Occidental que ofrece la Ruta del Paisaje Agavero, la Ruta del Paisaje Cañero, la Ruta del Peregrino, las Vías Verdes, un número importante de sitios arqueológicos, cuatro pueblos mágicos (Tequila, Talpa, Mascota y San Sebastián del Oeste), varios parques naturales públicos y, por supuesto, las playas de Puerto Vallarta. Por el otro, el circuito cultural que articulan las regiones Altos Sur y Altos Norte entre las que destacan el pueblo mágico de Lagos de Moreno y los municipios que conforman la ruta nacional e histórica Camino Real Tierra Adentro - Ruta de la Plata. Finalmente la región Norte o región wixárika, con una necesidad urgente de infraestructura y servicios, ofrece opciones únicas en la entidad que poco se conocen y que aguardan ser reconocidas mientras persisten entre las sierras Huichol y Santa Bárbara.

Vamos favorecer el equilibrio del desarrollo cultural de las regiones a partir de la implementación de fondos en partidas específicas y generar un intercambio de experiencias de los modelos de producción en las distintas regiones del estado. Que el norte conozca más del sur, y el sur del norte. Que podamos vernos a través de nuestras diferencias y encontrarnos en nuestras coincidencias. Reconocernos como parte de un mismo estado que es Jalisco. La intención es mejorar y crear nuevos productos culturales para propiciar una dinámica económica auto sustentable, fomentar el desarrollo comunitario por medio de nuestra identidad, historia y talento.

 

¿Por qué hacerlo?

  • La cultura es un aliado en el desarrollo integral de las comunidades.

  • Falta potenciar y difundir la vocación que caracteriza a cada una de las regiones de Jalisco.

  • La producción cultural local - tradicional es un área de oportunidad para el desarrollo económico y turístico en el estado.

  • Falta reconocer la multiculturalidad de Jalisco e incentivar sus expresiones con una visión de unidad.

 

¿Qué beneficios tendría en la comunidad?

  • Promoción de las expresiones culturales de la entidad poco conocidas entre los jaliscienses, los mexicanos, y en el extranjero.

  • Colocar nuevos símbolos culturales que marcan nuestra identidad.

  • Propiciar derrama económica y turismo en las regiones.

  • Un mejor desempeño de las políticas públicas al trabajar desde la transversalidad.

  • Reconocimiento y apoyo a quienes desde los municipios trabajan en la salvaguardia del patrimonio y el desarrollo comunitario como son los artesanos, artistas, cronistas, gestores y educadores.

 

¿Cómo?

  • Vamos a destinar el 1% del presupuesto público de Jalisco a la cultura.

  • Las instancias de cultura, turismo y desarrollo económico trabajarán en programas con intereses comunes, sin duplicar esfuerzos.

  • Promoveremos las rutas turístico-culturales para atraer inversión y generar bienestar social donde más se necesite.

  • Se apoyará el trabajo local - tradicional emblemático de Jalisco.

 

En conclusión

Las 12 regiones de Jalisco representan a una entidad multicultural y diversa. A través de su producción local, sus tradiciones, manifestaciones artísticas y patrimonio cultural podemos encaminar un proyecto de desarrollo económico y turístico que derive en dinámicas que renoven el tejido social. Más contacto entre las personas, mejor distribución de la riqueza y atención al talento que generan las comunidades nos dará como resultado mayor bienestar social.