Tlajomulco: epicentro del cambio en Jalisco

02 Junio 2015

Hace cinco años comenzamos una manera diferente de gobernar, haciendo de Tlajomulco un municipio más transparente, en donde la voz de los ciudadanos tiene un verdadero poder para decidir el rumbo que se debe tomar para construir un lugar mejor para vivir. Cuando iniciamos dijimos que era un proyecto a 10 años, porque el cambio no se construye en unos pocos días, se necesita trabajar y tener un proyecto integral con todos los actores de la sociedad libre y organizada para poco a poco cambiar la lógica de corrupción e ineficiencia que por tanto tiempo ha lastimado a los ciudadanos.

Por ello regresar a donde todo comenzó es algo que nos da alegría, apoyando a quien ha demostrado que puede gobernar y continuar con el proyecto para hacer de Tlajomulco un municipio que sea referencia de buen gobierno en el país. Los ciudadanos están de fiesta, con niños jugando y las banderas naranja y blanco ondeando en un lugar que hasta hace unos años era un muladar, una muestra del abandono de las autoridades y el poco interés por recuperar los espacios públicos para la gente.



El “Chivabarrio” es un espacio para la gente, para que las familias convivan y los jóvenes practiquen las actividades que les gustan. Un centro multidisciplinario para fomentar la cultura y el deporte, combatiendo la delincuencia; ahora está recibiendo a miles de ciudadanos para festejar y escuchar a Alberto Uribe. “Vamos a dar el tercer paso por Tlajomulco, con un gobierno de continuidad, de honestidad, que da la cara por la gente” dice Salvador Zamora, que también está presente  ante la gente que confía en el movimiento que recuperó la esperanza del municipio. “En las calles se nota mucho el cambio, hicieron una transformación muy grande porque conocen lo que necesitamos, Uribe es igual que nosotros”, dice una señora que vino a mostrar su apoyo a Uribe, porque es la continuidad de un proyecto que ha terminado con el abandono en el que estuvieron por muchos años.

“la llegada de Movimiento Ciudadano fue un parteaguas en el municipio”

La gente sigue llegando con banderas y llenos de alegría, mientras en el sonido local pide “que se escuche el grito de los jóvenes, los comerciantes, trabajadores, de los hombres y mujeres libres”, vienen a comenzar el festejo porque el proyecto para recuperar el Área Metropolitana está en camino. Aquí están Pablo Lemus, Salvador Zamora, Ismael del Toro y el propio Uribe, que demuestran que somos un equipo unido, que va hacia adelante por hacer de nuestros municipios lugares más dignos para vivir. Hay niños y mujeres con sonrisas en el rostro, hombres cuya mirada es de esperanza, que conocen las carencias, pero saben que se están superando con pasos firmes, “el cambio comenzó en la cabecera hace unos años, pero poco a poco se han movido a otros lugares como aquí en la Zona Valle. Este lugar en donde estamos era un muladar, un tiradero, pero ahora está totalmente cambiado”, dice Juan José López, que lleva seis años viviendo en Tlajomulco, “la llegada de Movimiento Ciudadano fue un parteaguas en el municipio”.

Tenemos que continuar con este rumbo, demostrarle al PRI que los hombres y mujeres libres podemos cambiar la historia de nuestros municipios y nuestra ciudades. Nuestra decisión el 7 de junio puede evitar como digo Alberto Uribe, que el cuento del alacrán y la rana se repita una vez más, “el alacrán ayudó a la rana a pasar el río, pero cuando lo tuvo de espaldas, le clavó el aguijón, matándolo, ‘lo siento, es mi naturaleza’ dijo el alacrán”. Esa es también la naturaleza de los políticos de siempre, que piensan que la gente no tiene memoria, que pueden hacer con ellos lo que se les antoje y seguir con la lógica de corrupción e impunidad que los caracteriza. Pero este día demostramos que estamos listos, la fiesta ciudadana está comenzando porque la esperanza está a la vuelta de la esquina. En Zapopan, Tlajomulco, Guadalajara y toda la Zona Metropolitana vamos a demostrar que nuestra libertad no se vende; saldremos a votar con alegría, porque sabemos que este es un movimiento al que ya nadie puede detener.